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Insomnio compartido con dopamina.

         Hace unos cuantas noches que pienso en ti. Que pienso en mí... Que pienso en cómo sería todo si nunca nos hubiésemos conocido. Verás... a veces, me da por imaginarme la vida de otra manera... y pienso en todas las personas que me he cruzado por la vida, y que nunca he llegado a conocer. ¿Cómo hubiera sido todo si a ti no te hubiera conocido, y a ellos sí?

La verdad es que no sé cómo sería. Pero te aseguro que no sería tan bueno como esto. Contigo, me siento bien. Me siento bien porque consigues entenderme. Comprendes mis delirios y estás conmigo cuando comparto el insomnio con dopamina. Tú eres mi serotonia, ¿Entiendes? y no me importa cómo hubiera sido mi vida si no te hubiera conocido.. Porque lo he hecho, y ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en la vida.

No quiero preguntarme el por qué de todo, pero me lo pregunto... y, obviamente, necesito darme una respuesta. Así que no sé si será la correcta... pero he decidido pensar que te conocí porque tú ibas a hacerme feliz. Feliz en el sentido de que tú ibas a hacer que viviera, y que lo de sobrevivir lo dejara para los cobardes.

Por fin, puedo decir que las mantas me besan las cosquillas y que me rodean acabando en mis clavículas...y ya no pienso en dormir, sino en hablar contigo. Porque tú eres mi café, ¿sabes? tú eres alguien por quien merece la pena pegarse horas y horas en vela, simplemente por debatir temas como el amor. O como la vida misma.

Eres mi café, pero también eres mi valium. Me calmas cuando necesito tranquilidad, y me das paz cuando necesito esperanza. Siempre consigues que me vaya a dormir con una sonrisa más grande que el día anterior,... y por eso, quiero agradecerte.

Gracias por hacerme feliz, porque a día de hoy, sin ti, iba a ser algo muy complicado.

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