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Mostrando entradas de octubre, 2020

Vuelta al pasado

 Hoy he soñado que volvía al instituto y que en una excursión a un lugar muy cercano descubría rincones que hasta ahora habían pasado desapercibidos para mí. He visto a personas que hacía siglos que no veía, y me he visto reflejada en el agua de un charco. He cruzado miradas con los ojos llenos de lágrimas. Estaba feliz. Me he reído a carcajadas. Y cuando he abierto los ojos me he descubierto entre sonrisas. Qué curioso. Como en los sueños podemos vivir nuevas vidas, ¿verdad? Hablar con aquellas personas que ya no están o que simplemente ya no forman parte de nuestra vida.  Besar a ese gran amor que nunca hemos tenido. Hablar con quien jamás nos hemos cruzado. Ser la mejor amiga de un actor de Hollywood, la enemiga de a quien hoy llamas amiga. Ver nuevas probabilidades y arriesgarse. Total, en los sueños nunca puedes morir. Lo peor que puede pasar es que te despiertes justo cuando estás a punto de alcanzar la felicidad. Así que, de cierta manera, hoy he vuelto al pasado. Un pa...

"A todo final le sigue siempre un nuevo comienzo"

 Siempre he creído que la muerte forma parte de la vida, quizá porque la he sentido muy cercana desde chiquita.  Dejé de temerle para sentirla una mano amiga capaz de acariciar la vida de las personas. Al fin y al cabo, si la veía así no me enfadaría cada vez que se llevara a alguien importante para mí. Autodefensa, supongo. Pero ahora, que es otoño y la muerte se camufla con la vida; y la vida surge entre la muerte, siento que la naturaleza trata de mandarme un mensaje. Vive, me dice. O al menos eso quiero creer. Ha pasado un cuervo volando sobre mí. Su significado difiere según quién te lo cuente. Para mí, que es mi ave favorita, significa hogar. Libertad. Justo después las grullas cambiaban su forma sobre mi cabeza. Qué hermosas son. Marchan buscando un nuevo lugar donde pasar el invierno. Así que entre tantas dualidades, entre tantas opciones, siento que todo está exactamente donde debe estar. Qué pequeños somos en el mundo, en la historia, pero qué elementales somos tambi...

Reflejos.

Todavía pienso en ti cuando algo bueno acontece en mi vida. Tú, que conociste todos mis demonios y me amaste a pesar del infierno que desataba en mi vida cuando algo me salía mal. Tú, que cometiste mil errores y a pesar de ello siempre quise acompañarte. Tú que pones la banda sonora a mis días y en las melodías me pierdo al recordarte. Y yo, ilusa de mí, sintiendo que la nuestra era una estrella inmortal. Que jamás dejaríamos de brillar. Maldita sea, que al cerrar los ojos siento tus manos en mi piel.  Abrázame. Por primera vez en años el silencio me da miedo. Me aterra, porque en medio de esta duda que es la vida, no saber de ti puede significar no saber por siempre. Y olvidarte, olvidarme, olvidarnos. Caer en un pozo etéreo sin fin. Y caer, y caer, y caer al vacío eterno de este adiós que desde hace siglos viene siendo inevitable.

Como en una novela de Jane Austen...

  Esa noche soñé contigo. Íbamos a casarnos y a tener nuestro segundo bebé. (Sí, teníamos una hija preciosa que tenía tus ojos y tus mismas ganas de vivir). Nuestra boda era en un castillo cercano a un acantilado. Yo montaba a caballo mientras sonaba "A thousand years" de Christina Perri y todos se levantaban para mirarme. Menos mal que no voy andando, pensaba. O los  tacones se clavarían tan fuerte en el suelo que no sería capaz de avanzar. Estaba nerviosa. Cualquiera que me estuviera mirando podría notar mi corazón palpitante. Tú, tan elegante en el altar. Con ese traje resaltando tu sonrisa. Tu yegua era blanca, y parecía esperar ansiosa los besos de mi mismísimo Pegaso oscuro. Nuestra pequeña traía los anillos. Pronunciaste tus votos entre lágrimas de amor y yo te juré amor eterno como en una novela de Jane Austen. Bailamos, reímos, amamos. Abrazamos a nuestras familias e inmortalizamos absolutamente toda la ceremonia. Queríamos poder revivir cada detalle siempre que quis...