Todavía lo recuerdo. Era verano. No hacia frío. No hacía calor. Estaba corriendo por aquel bosque con un arma que parecía estar bajo mi piel. No sabía qué hacía con aquella pistola, pero no podía despegarme de ella. De pronto, vi un cuerpo extraño moverse entre las sombras e, instintivamente, disparé. Oí un golpe seco y vi cómo caía al suelo. Me acerqué y lo observé... Todavía con vida. Pidiendo auxilio. Estaba ensangrentado, dolorido, pero cuando lo mire más detenidamente... Me alarmé. Era yo misma. Había disparado a mí propia persona y, sin embargo, seguía de pie manteniendo el arma del que todavía no he podido deshacerme.
Hace un rato he estado leyendo un artículo sobre Gandhi, "El alma grande" y decía en sus propias palabras: "Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado." También he leído un artículo sobre las bombas atómicas... y pienso que si hemos sido capaces de crear algo que puede destruir nuestro planeta, creo que también podemos con algo que le alargue la vida. El cambio climático está destrozando todo lo que a nuestros antepasados les había costado tanto tiempo mantener, ¿Por qué no hacemos algo por cuidar el medio ambiente? La verdad es que yo creo que la vida es resistir... es poner la otra mejilla, y sin rechistar, seguir luchando... porque a pesar de todo, yo sigo creyendo en la bondad. Y sé que si luchamos por un mundo mejor, éste nos contestará con lo mismo. Con una mejor vida. No sé cómo y no sé dónde... Pero sé que la paz existe en algún rincón. Quizá tenga que dejarme guiar por la teoría de las cuerdas, y creer en otras líneas temporales....
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