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Tú, otra vez tú.

Apareces en mitad de la noche, y sonríes.

No puedo evitar hacerlo también; taciturna.

Me muero de ganas de abrazarte, y tú parece que tampoco quieres soltarme.

Consigo que ese segundo dure para siempre, y cuando te miro a los ojos comprendo cuán importante es valorarte.

Compartimos un pasado, pero también el presente nos une.

Ha pasado mucho tiempo, pero me haces falta; me hace falta que me cuentes cómo está tu vida. Me hace falta que me recuerdes que nunca dejarás de luchar por tus sueños. Me hace falta ver ese brillo que tus ojos no pueden dejar de emitir cuando cuentas algo que te apasiona. Me hace falta compartir el dolor contigo, entenderte. Quererte a mi manera, y aprender a hacerlo todavía mejor.

No te vayas, que las letras salen solas cuando estás conmigo.

Quédate, que el frío deja de golpear mi piel si tu calor acaricia mi alma.

Tú, otra vez tú, has vuelto a hacerme sentir que estoy viva.

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