Me empeño en parecer fuerte y aparentar poder con todos los obstáculos que me pone la vida y la verdad es que no, soy bastante débil. Últimamente no me afecta nada y por lo tanto tampoco me duele nada, pero sí que siento un gran vacío dentro de mí sin un motivo aparente. Puede que después de tantas decepciones y de tantas luchas haya aprendido a ser lo más apática posible, o que el hecho de concentrarme en ayudar al resto de personas haga que me de cuenta de que mi vida es buena dentro de lo que cabe y que siempre hay alguien que va a necesitar más de lo que yo necesito.
Hoy he soñado que volvía al instituto y que en una excursión a un lugar muy cercano descubría rincones que hasta ahora habían pasado desapercibidos para mí. He visto a personas que hacía siglos que no veía, y me he visto reflejada en el agua de un charco. He cruzado miradas con los ojos llenos de lágrimas. Estaba feliz. Me he reído a carcajadas. Y cuando he abierto los ojos me he descubierto entre sonrisas. Qué curioso. Como en los sueños podemos vivir nuevas vidas, ¿verdad? Hablar con aquellas personas que ya no están o que simplemente ya no forman parte de nuestra vida. Besar a ese gran amor que nunca hemos tenido. Hablar con quien jamás nos hemos cruzado. Ser la mejor amiga de un actor de Hollywood, la enemiga de a quien hoy llamas amiga. Ver nuevas probabilidades y arriesgarse. Total, en los sueños nunca puedes morir. Lo peor que puede pasar es que te despiertes justo cuando estás a punto de alcanzar la felicidad. Así que, de cierta manera, hoy he vuelto al pasado. Un pa...
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